1/26/2010

Honor!!!

El ambiente estaba Cargado de mucha tensión. Rosa Elliot llegó a la cuarta ronda del concurso nacional de ortografía en Washington. Se le había pedido a la pequeña de 11 años de Carolina del Sur que deletreara la palabra “admisión”. Ella lo hizo con su suave acento sureño, pero los jueces no fueron capaces de determinar si había pronunciado una “o” o una “a” como letra al lado de la última.

Debatieron entre sí por varios minutos mientras escuchaban las grabaciones. Sin embargo, la letra decisiva tenía su acento demasiado marcado como para descifrarla. Finalmente el jefe de los jueces le preguntó a la única persona que conocía la respuesta.
- Era una letra “a” o una “o” ?. Le preguntó a Rosa. En ese momento estando rodeada por jóvenes concursantes que murmuraban entre ellos, Rosa sabía el correcto deletreo de la palabra. Tranquilamente, sin titubear, contestó que había pronunciado mal la palabra y se fue del escenario.
Todo el auditorio se puso de pie y aplaudió, incluyendo unos cincuenta reporteros gráficos. El momento fue emocionante y lleno de orgullo para sus padres. Aun vencida era victoriosa. En efecto, con el pasar de los años, ¡se escribió más acerca e Rosa Elliot que sobre el “desconocido” ganador del concurso!
"Ser una persona que ama la verdad, aun cuando esta va en contra de uno, nos reviste de gran honor"…
…EL HONOR ES MEJOR QUE LOS HONORES...
*I Samuel 2:30
Porque yo honraré a los que me honran…

*Salmos 25:21
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
*Salmos 84:11
Porque sol y escudo es Dios: Gracia y gloria dará el Señor: No quitará el bien á los que en integridad andan.
*Proverbios 20:7
…El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él

1/18/2010

LOS PLACERES DE ESTA VIDA

El joven se sintió engañado. Se había dado cita en un bar con una de esas «damas de la noche», una mujer que le sorbía el seso y cuyo único interés era el dinero. No la encontró, así que se fue a otro bar. Allí tampoco la encontró. No la encontró en ése ni en diez o doce bares más de Santo Domingo, República Dominicana.

Al fin, disgustado y cansado, casi ya en la madrugada, divisó una puerta abierta. «Allí debe de estar», se dijo. Pero no era un bar. Era una pequeña capilla cristiana, donde varios feligreses estaban reunidos en vigilia, orando.

Esa noche el joven, buscador de placeres sensuales, encontró algo mil veces más provechoso y agradable. Encontró a Jesucristo, el único que puede dar la felicidad verdadera. Su vida, esa noche, dio un giro total y permanente hacia el bien.

Esta es otra de tantas historias del Evangelio, historias desdeñadas por el mundo secular pero que encarnan experiencias transformadoras. Son historias que han cambiado totalmente la vida de millares, y que se han repetido vez tras vez en el corazón de personas alrededor del mundo.

Ahora bien, respecto a los placeres sensuales, es importante reconocer que el impulso sexual es algo natural en todo ser humano. Dios nos dio el don del sexo con dos propósitos: El primero es unir a dos personas en lazos de amor puro, amor que halla su máxima realización y satisfacción en el matrimonio; el segundo propósito es procrear hijos, formar familia, establecer el núcleo más importante de este mundo, que es el hogar. Todo lo que va más allá de esos dos propósitos es una aberración del don sagrado y venerable del sexo.

El sexo que es sólo placer sensual no produce más que un gusto efímero, que deja a la persona vacía y desolada. La prostitución sólo produce degradación, vergüenza, enfermedad y muerte. El placer sexual fuera de las normas divinas es el vehículo más rápido para la destrucción del amor verdadero, del matrimonio, de la familia y del hogar.

Además, como testimonio contra la promiscuidad sexual están todas las enfermedades venéreas, incluso la última que es mortal: el SIDA. ¿De qué sirve, a la larga, la promiscuidad sexual? Sólo para envenenar alma y cuerpo.

Jesucristo ofrece una vida mejor. Él ofrece el placer del matrimonio legítimo con dignidad, honra y honor, y libra al joven de todos los abismos del pecado. Si recibimos a Cristo como Señor y Salvador, y le entregamos las riendas de nuestra vida, Él nos dará la máxima satisfacción que hay en esta vida.

1/15/2010

«NADIE PUEDE QUITARNOS LO QUE HEMOS DISFRUTADO»?...

Durante dieciocho meses pasearon por casi todo el mundo. Viajaron en líneas aéreas, barcos de lujo y trenes de primera. Se alojaron en grandes hoteles y compraron de todo en famosas tiendas. Todo esto lo hacían a la moderna, pagando con tarjetas de crédito. Es decir, hasta que regresaron a Nueva York y fueron arrestados. Porque John y Mary Tillotson eran ladrones.

Habían andado de turistas por casi dos años con falsas tarjetas de crédito, robando tarjetas descuidadas y usándolas como si fueran suyas luego de cambiar de identidad. Cuando las autoridades los interrogaron, la muchacha descaradamente dijo: «Nos agarraron, pero nadie puede quitarnos lo que hemos disfrutado.»

El manifestar semejante desvergüenza seguramente enfurece al que posee valores morales, como lo son la decencia, la integridad, la rectitud, la justicia, la nobleza y la honradez. ¿Qué sucede con nuestras disciplinas? ¿Desde cuándo es aceptable engañar? ¿Cuándo dejó de ser malo mentir, robar, falsificar y sobornar? ¿Dónde está la virtud que nos legaron nuestros antepasados?

Es increíble notar cómo nuestra sociedad está dándole vuelta a todo. A lo blanco lo llama negro, a lo malo, bueno, a lo injusto, honrado, y a lo infame, ejemplar. Es por esa disposición tergiversada que una patinadora le quiebra la pierna a su contrincante, o que un dueño de empresa, para cobrar el seguro, le prende fuego a su propiedad, o que un empleado le roba al que le ha dado trabajo, o que un funcionario público olvida lo que significa ser honrado.

Tanto nos hemos alejado de virtudes sanas y de prácticas nobles que ni cuenta nos damos de que nuestras desgracias se deben a la semilla corrupta que estamos sembrando. Decimos que la moralidad pertenece a otra época, que vivimos en tiempos en que nada es bueno ni malo de por sí, pero no nos damos cuenta de que nuestro fracaso se debe a que no nos ceñimos a las leyes morales de Dios. La ley de la cosecha, que dice: «Cada uno cosecha lo que siembra» (Gálatas 6:7), ha quedado en el olvido.

Para no destruirnos del todo, necesitamos volver a buscar a Dios. Son las leyes absolutas de Dios las que nos guían hacia la salud y el bienestar. No tenerlas en cuenta es disponer nuestra propia ruina. Volvamos a Dios. Regresemos a los valores divinos. No sigamos destruyéndonos.

Cuando Jesucristo entra a vivir en nuestro corazón, Él lo cambia por completo. Vemos, entonces, lo bueno como bueno y lo malo como malo. Abrámosle nuestro corazón a Cristo. Dejémoslo entrar. Él quiere darnos nueva vida. Él enderezará nuestros pasos.

1/14/2010

Hoy… Quiero aprender a contentarme con las situaciones.


“He aprendido a estar contento en cualquiera circunstancia que me encuentre” (Fil 4:11)


Un rey una mañana fue a su jardín y se encontró que todo estaba secándose y muriendo. Preguntó a un roble que estaba plantado junto a la puerta del cercado, cual era la causa. Se encontró con que el roble estaba hastiado de la vida y decidió morir porque no era alto y hermoso como el pino.

El pino estaba descorazonado porque no podía producir uvas como la vid.

La vid iba a suicidarse porque no podía mantenerse derecha y tener frutos tan hermoso como el melocotonero.

.El geranio estaba enojado porque no era alto y fragante como la lila, y en fin, esta era la situación de todo lo que había en el jardín.

.Cuando el rey llegó a un pensamiento, vio que su cara estaba brillante y tan contenta como siempre: “Bueno, pensamiento, me alegro de encontrar en medio de tanto desaliento una florecilla valiente. Tú no pareces estar desanimada en lo mas mínimo.

.“No, yo no soy de mucha importancia, pero pensé que si usted desease un roble, un pino, una vid o un melocotonero los hubiese plantado; pero como sabía que usted deseaba un pensamiento, me he propuesto poner de mi parte todo cuanto pueda, para ser un buen pensamiento como me sea posible”

.Cuando leí esta anécdota, mi corazón entró en reflexión y dije:

.“Hoy, necesito aprender a contentarme cualquiera sea mi situación”

.El apóstol Pablo así lo dijo, porque él lo aprendió y estuvo muy claro en saber que lo más importante no era donde el se encontraba…si no quien era él. Cuantas veces el desánimo me ha invadido porque he querido estar en otro lugar o ser otra persona….pero, pronto descubro que Hoy, necesito aprender a contentarme..cualquiera que sea mi situación.

.Esto es algo que se aprende..y se aprende en medio de las situaciones. Yo no podré hoy aprender a contentarme con alguna situación, sino no estoy viviendo esa situación.. Cuando protesto y me quejo de una situación ..no aprenderé a contentarme con ella.

.Creo que hoy es un buen día para aprender a contentarme.

.Señor. Que hermosa y dorada oportunidad hoy me das de aprender a contentarme cualquiera que sea mi situación.

.Hoy recuerdo los días que he perdido lamentándome y protestando una situación y he desperdiciado la gran oportunidad de aprender a contentarme. Cuando aprendo a contentarme, la perspectiva de la vida cambia y se torna diferente. Nueva, vibrante y feliz. Hoy, entiendo que cuando decido aprender a contentarme cualquiera que sea la situación, el mejor Maestro que tengo para esa enseñanza. Eres tú-. Tu amor es la tinta que escribe en el papel de mi corazón.

.Cuando aprendo a contentarme disfruto de cada instante en tu amor.